jueves, 18 de agosto de 2011

Desahogo de una psicópata iracunda

Una vez que lo hice no lo podía creer. Sentí alivio y frustración, impotencia y satisfacción, todo a la vez.
-"Pobre Gustavo" - me dije.
Guardé el arma, lo empujé a la orilla. Subí la pequeña colina. Fui a la carretera y, simplemente, me olvidé del asunto.
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Todo empezó cuando después de 10 meses juntos me entero que Viviana - mi "mejor amiga" - y Manuel - el 'amor de mi vida' - tenían ya 2 meses de pasión extrema y de burlarse a mis espaldas. El hecho, la verdad, no me afectó mucho. Fue el cinismos de cómo me enteré lo que me llevó a la ira.
Viviana y yo discutíamos mucho. Ella muy segura de sí y yo muy terca. El simple hecho de decirle sus verdades en pleno patio del instituto no fue aceptable para ella. No lo aguantó y decidió llevarse por la inmadurez y seguirme la corriente. Pensó ella aprovechar la situación para soltar la verdad nada más y nada menos que enfrente de todos aquellos que yo alguna vez consideré como personas sin importancia, pero que iban a presenciar el principio de mi desfogue.
Sí, todos se enteraron que me fueron infiel. No sólo el niño sino la que gritaba a los cuatro vientos jurarme lealtad amical.
Lo peor no fueron las palabras, fue que el acto no terminaba tras haber escuchado el careo. Manuel entra, la abraza - sí a ella, no a mí - como lo hacía conmigo, y se la lleva.
Sola, con mil miradas encima, en el centro del patio, me había enterado de todo. Me había - SÓLO - resquebrajado el corazón. Los detesté, juré vengarme. Pero preferí no hacerlo.
La cereza del pastel la protagonizó el mismo instituto al decidir expulsarme por agresión y degradación de un estudiante. ASí es, su plan no era sólo quitarme al simplemente querido Manuel, sino también alejarme de todos. Alejarme de lo que yo una vez consideré ser el punto inicial del mi felicidad. Lo que me alejaba de lo que mi familia no me pudo dar.
El director me explica lo sucedido. Que Manuel y sus amiguitos fueron testigos de cómo yo agredí a Viviana. Aseguraron, me contaba el director, tenerlo todo grabado pero que en mi impulso de ira lo destruí todo. Me sentí sincera y completamente triste, débil pero a la vez con mucho poder en mis manos.
Me dieron mis papeles. Al ver mi récord académico me sentí rara al ver mis buenos promedios. Yo me consideraba torpe para cualquier tipo de asignatura, me gustaba considerarme como freelance pero la insistencia de mis padres logró que ingresara a un instituto para algún propósito parental. Yo lo consideraba patrañas.
De ahí lo entendí. No habría otra manera de sacarme del panorama a menos que yo agrediera a alguien y con algunos antecedentes míos de discusiones con los profesores no iba a hacer dudar al director. Fue muy lista. Por primera vez me había ganado. Entendí y pude comprender lo que ella debió sentir al ser mi sombra por años.
Salí y ahí me esperaba él. Lo miré y prácticamente tenía escrito por todo el cuerpo la palabra 'víctima'. Después de soportar que me ruegue por meses que entable una relación con él, decidí ser yo quien inicie la conversación. Por primera vez le presté atención. Me parecía que tenía una bonita sonrisa, que era amable y, a la vez, que este mundo corrompe a la gente como él y no soportaría verlo de esa manera. Tenía que eliminarlo para evitar otros daños.
Fuimos a un café, le dije que necesitaba conversar con alguien, desahogarme para no retener tanto dolor. Se lo tragó. Me aseguré que nadie nos vea salir juntos. Ya tenía decidido que ese sería su último día así que decidí dejar que lo viva conmigo. Que sea feliz por última vez.
Sabía que si lo hacía, si lo eliminaba, estaría yo eliminando, sacando de mí, una furia retenida. Todo esto era más que simplemente odio porque una chica me quitó a mi novio. La verdad no me importaba mucho. Es cómo dejaron mi persona. Cómo destruyeron la reputación que había creado. No lo podía permitir. Pero no podía hacerles nada, sospecharían de mí inmediatamente.
Después del café me llevó de compras, me negué. No quería que haya registros de nuestra salida. Quería hacerme sentir bien después de toda la vergüenza que pasé en el Instituto. Le dije que la ropa no me importaba, que fuéramos a otro lado.
Empecé a besarlo. Él lo hacía con tanta pasión. Me burlé, no se dio cuenta. Me llevó a su departamento. Lo dejé seguir, hacer que se sienta feliz. Fue un desahogo, para ambos.
Mientras él se terminaba de arreglar quise conocer un poco al que iba a matar. Miré sus cajones y me sorprendió ver un arma. ME sorprendió. No lo esperaba de él. Parecía tan tranquilo. No lo negaré, eso me atrajo un poco de él pero no podía perder el objetivo de todo. Guardé el arma en mi bolso.
Salimos y me empecé a desesperar. No sabía cómo hacer par acabar con él. No se me ocurría el lugar. Sólo sabía que iba a ser esa el arma.
- "¿Vamos al malecón?" - dijo él.
- "Pobre" - pensé, no sabía que acababa de darme la idea que necesitaba
El barranco, las olas, la oscuridad de la noche. Todo era perfecto. Le recomendé caminar no quería llevar mi carro. CSI me enseñó que las huellas de las llantas también se toman en cuenta. En fin, le vendí la idea de que él era el que yo necesitaba. Que no podía creer que lo que me mostraba Manuel era amor comparado con lo que él me daba.
Le dije que nos acostemos en la arena. Que miremos la luna llena, que nos dejemos llevar por el momento. Que dejemos todos nuestros problemas en las olas del mar. Poco sabía él que él era mi problema, que tenía que eliminarlo. Que repudiaba su existencia, que era su fin.
Nos acostamos en la arena. Esperé el silencio. Saqué el arma.

Disparé.

Me aseguré de que estuviera inerte. No se movía. Esperé unos minutos, para terminar de asegurarme. Estaba hecho. Estaba muerto.
Una vez que lo hice no lo podía creer. Sentí alivio y frustración, impotencia y satisfacción, todo a la vez. Sonreí un poco.
-"Pobre Gustavo" - me dije.
Guardé el arma, lo empujé a la orilla. Subí la pequeña colina. Fui a la carretera y, simplemente, me olvidé del asunto.
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Decidí quedarme en Lima, puesto que si escapaba sería sospechoso. Me interrogaron. Di como coartada estar en la casa de mi madre. Ella en ese entonces estando de viaje decidí armar su casa como si yo hubiera estado ahí. Dormí ahí para hacerlo más real.
Han pasado dos años desde ese entonces y lo único que me permito recordar es que sufrí, una vez, un daño a mi reputación y que ese mismo día - casualmente - murió alguien que poco me importó.



sábado, 21 de mayo de 2011

La última noche

Una copa de vino, una lasaña, una partida de Monopolio y su última cercanía después, hicieron de esa noche la mejor noche de sus vidas.
Luego de haber terminado varias veces, el último 17 de ese mes fue definitivo, la relación de 2 años 7 meses y 20 días llegaba a su fin. ¿La razón? Condiciones irreconciliables – como se leería en un documento de divorcio, que casi fue el caso – que finiquitaron a la ya comprometida pareja. Pero eso era lo único que se sabía.
Eran una pareja para adorar, él David y ella Marilú. Era esa clase de amor que uno podía soportar  aunque cada vez que peleaban era mejor mantenerse lejos. Y es que peleaban con tanta pasión que era imposible soportar semejante presión.
Una persona normal, común y silvestre se sentiría cómoda con esas dos personas. Entonces – te preguntarás de la misma manera que yo - ¿Cómo C@r@j0 terminó el amor? Nadie lo sabe.
Sí, es verdad, nadie lo sabe. Sólo se sabe que el primer día de clases, cada uno emocionado por el regreso a clases, nos dimos con la sorpresa que ellos apenas se miraban, trataban de evitarse, su necesidad por socializar – de ambas partes – cesó a tal punto que ya no salían ni al balcón.
Como es de esperarse, el “mundo” empezó a especular
-“Fácil él está saliendo con otra”
-“No, yo creo que ella simplemente se aburrió. ¿Te acuerdas cuando él no le habló por una semana?
-“No esa fue otra pareja. ¿Qué habrá pasado?”
Bueno. Las preguntas no se respondieron tan pronto, es más se crearon más dudas. Sin embargo, de la nada los amigos veían que el susodicho se mostraba feliz. Se le veía sonreír, conversar más, hasta no mirar a los costados cuando salía al baño. Y ni de qué hablar de la niña. Se le veía recompuesta, como si siguieran juntos o como si nada hubiera pasado. Seguían conversando pero no mostraban sentimentalismos. Eran ¿amigos?
¿Quién obtuvo la primicia? JA! Yo, por supuesto. Después de ser muy observadora y meticulosa,  pude ver qué es lo que pasaba. Desde cómo afecta a los amigos del grupo de la pareja – pues los chicos se fueron con el pata y las niñas con la niñita – hasta ser testigo de los recurrentes cambios de humor y las miradas coquetas bien acaletadas.
¿Que llevó entonces al Monopoly y al vino? Luego de tratar de averiguar el acertijo del final decidí simplemente llevarme por el instinto periodístico – más conocido como “ser chacal” – y seguirlos. Así es. Yo puedo decir que he seguido a alguien o, en este caso, a algunos.
Era un sábado, atardecía. Mi persecución me llevó a la sorpresa de llegar a un lugar no muy frecuentado. Al menos yo no lo conocía. Era entre ficho y no.
En fin, al punto. Llegué a este lugar. Me di cuenta que el protagonista de la historia salía de su carro con una chica. Una chica que nunca había visto en mi vida, creo. Al instante deduje que el amor que todos proclamaban como el amor “perfecto” definitivamente había llegado a su fin.
Temía ser odiada por varias personas al tener que dar la noticia pero al parecer este frívolo tema se convirtió en la comidilla de hasta los distinguidos profesores al aprovechar la ausencia de uno de ellos para hablar de paciencia y de perseverancia y no sobre lo que forjará nuestro futuro.
En fin, divago otra vez. Veo que estos dos ingresan a una casa. No conocía a nadie que viviera por esos lares y, además, yo había visitado las casas de ellos dos y esta no era una de ellas.
Veo que ingresan. Me acerco sigilosamente a la ventana del recinto. No llego a descifrar quién es ella pero al parecer él se veía muy feliz. Vi cómo sonreían, cómo tomaban vino y cómo empezaron a jugar. Me dio pena por Marilú.
Pasaron dos horas y el asunto se empezaba a calentar. Es aquí donde decido retirarme de la ventana y alejarme sólo hasta media cuadra antes de la desconocida casa. De la nada, poco rato después, veo que un auto dobla la esquina, pasa por mi cara y decide estacionarse en la casa donde el susodicho se encontraba con ‘la otra’.
De repente veo  a David salir tempestivamente de esta, pero lo que más me sorprendió fue ver a Marilú corriendo detrás de él para evitar los gritos de quienes eran – de esto me enteré después – los tíos de ella.
Entran al carro de David no con mucha ropa puesta y deciden poner cuarta y arrancar.
Cogí mis chivas y fui a la casa de ella esa misma noche. La encontré entre feliz y devastada. Estaba feliz porque esa última noche con él era lo que ella necesitaba. Pero, a la vez, devastada porque sabría lo que sus tíos y sus papás le dirían aunque ya nada de eso le importaba. Era otra.
Luego de insistirle que regrese con él – por el ‘bien’ de la comuna universitaria – ella me aseguró que ese tema ya tenía la palabra FIN bien escrita hace buen tiempo. Que no regresaría con él pero que será feliz. Que se juntó con él para darle un final a la relación. Ella pensaba que la relación debía terminar tan bien como comenzó.
No soy de juzgar pero le di mi opinión. No le importó. Llegó el lunes y ella era otra persona. Se le veía bien, no guardaba ningún resentimiento hacia él. Tanto es así que cuando él, tiempo después,  le presentó su nueva enamorada, ella la saludó efusivamente.
Todos estaban decepcionados por el rompimiento de este amor perfecto pero ni ellos son un show para que todos estén expectantes ni a los demás les debía importar.
Cada uno se encontraba por su lado pero siempre había alguien recordando el tiempo que en los pasillos de una universidad hubo una vez una pareja que los hacía muy feliz.

sábado, 14 de mayo de 2011

NO ERES TÚ. NO SOY YO

No eres tú, es mi deseo
No eres tú, son mis ojos
No eres tú, es mi ilusión
No eres tú, son mis pensamientos
No eres tú, es mi piel
No eres tú, son mis labios.


No soy yo, son tus labios
No soy yo, es tu piel
No soy yo, son tus pensamientos
No soy yo, es la ilusión
No soy yo, son tus miradas
No soy yo, es tu deseo.

martes, 10 de mayo de 2011

Eres

'Eres igual a los días de un diciembre...'
Es mi mejor manera de describirte en estos tiempos, a estas alturas del año. Un diciembre te ilusiona cuando el sol en las mañanas enciende tu habitación, empieza tu día, pero luego el sol se va yendo y no precisas la hora, la tarde es gris, no se siente ni frío ni calor, insegura como yo.
He puesto algunas vagas esperanzas en ti y hoy que me sentía segura te muestras indiferente al mundo, a mí. Me dije no me importa, eres un lunático más del cual me fijé. Es increíble, yo ya viví esto en algún momento atrás. La historia se repite.

sábado, 7 de mayo de 2011

A ti madre

Madre:
Gracias por haber aguantado todo lo que hasta ahora aguantas. Por ser tan paciente, por ser comprensiva, por quererme hasta en mis días de catarsis.
Como tú no hay ninguna. Como tú no pueden, NO HABRÁN, dos. Como tú, sólo los milagros.
Me enseñas cada día con fastuosa inspiración a cómo soportar las sandeces de una juventud fundamentada en los engreimientos. Me enseñas, cual catedrática, cómo ser una mejor persona. Te empeñas a que sea una gran mujer, que sea la luz de tus ojos y que sea la mejor en lo que hago.
Me enseñas que todo lo que uno hace, a pesar de que no se le pague correctamente, se hace con amor. Que no es necesario pedir nada a cambio. Que no hay amor más grande que aquel que se da desde adentro.
Que, a pesar de las desgracias, de las peleas, de los desagrados y desacuerdos, tú siempre estarás ahí para ser la amiga fiel, que tendré tu hombro para las buenas y las malas. Que contaré con tu consejo cuando lo necesite, que contaré con tu sabiduría cuando la requiera.
Tengo la confianza que mis secretos se irán contigo, que mis risas te las llevarás con el viento. Que sabes más de mí que mi propio ser.
Me viste crecer y quiero que lo sigas siendo. Quiero que seas parte de mi vida, que seas mi vida y que seas mi futuro. Que me ayudes a decidir muchas cosas en el camino del futuro. Que conmigo te rías y que conmigo llores.
A ti, mi viejita linda, te quisiera dar el abrazo más largo y más fuerte que se pueda dar a una persona porque lo que tú has vivido, no lo podría vivir. Porque lo que tú soportas, no lo soportaría nadie. Porque lo que tú eres, NO LO SERÁ NADIE
Esto, con mucha humildad, va para ti madre ¡PORQUE SIGNIFICAS TODO!

miércoles, 27 de abril de 2011

Despechado corazón

El Post que se leerá a continuación fue publicado en otro blog. Deseo compartirlo a esas personas que aún no lo hayan leído


La última vez que me sentí justo como ahora, tenía la angustia de qué pasaría si me quitara la vida. La última vez que te vi alejarte de mí, sentí que cada pisada significaba tu consentimiento a mi muerte. Esa vez que te escuché decir adiós, fue la última vez que recuerdo haber sentido algo.
Tu ida, tus regresos nunca los tomé en serio ya que eso eran: regresos. Pero luego de dos meses llego a la ya tan obvia conclusión que no volverás. Después de haber sido advertida durante estos dos meses por mis amigos que te han visto con un montón de “cualquieras”, llego a la tan idiota decisión de recién dejarte ir.
He notado que tú sigues adelante. ¿Por provocarme? No lo sé, me muero por saberlo pero he decidido no investigar más puesto que mi vida depende de un hilo. Si aprendo a controlarme todo irá bien.
Veo que después de DOS años juntos te tomó DOS meses olvidarme o quizá más. Quién sabe si los DOS años fueron en serio. Quién sabe cuántas me habrán visto la cara de idiota. Quién sabe cuántas veces tus amigos trataron de advertirme. Quién sabe cuánto de esos DOS años fueron verdad.
Quién sabe si te importé. Quiero creer que sí. Quiero creer que vivía en serio en un mundo de ilusión. Que todo era perfecto, que todo fue rosa. Quiero pensar que estas ganas de no seguir así ni aquí se irán. Quiero pensar que todo cambiará. Quiero pensar que algún día regresarás.
Sólo espero el día, ansiosamente, que te acerques a mí afirmando la ya tan obvia y esquivada verdad. El día que tú pedirás por mi regreso. El día que decidirás que perderme fue lo peor que pudiste hacer. Que escoger placer por amor te jodió la vida. ASÍ ES, porque te la estás jodiendo.
Espero, ANSIOSAMENTE, que te des cuenta que cada vez que hables con ellas no salen más cosas que basura de sus tan artificiales bocas. Que cuando quieras una conversación normal, pensarás en mí.
El día que decidas volver, NO ESTARÉ AHÍ para aceptarte. Yo habré seguido con mi vida. Sin embargo, estaré expectante a ese día para recordarte lo que hoy te escribo para que te des cuenta que esos DOS años de mi tan desgraciada vida SÍ significaron algo para mí. Que no desperdicié el tiempo de nadie.
Ese día sabrás, muy en serio, quién soy yo. En unas palabras y en algunas líneas sabrás más de mí que DOS insulsos años. Tu desesperación será mi venganza. No haré nada. Disfrutaré la vista. Tu engaño no será nada comparado con lo que vivirás.
Tu daño será sólo un tropiezo en mi vida. De ti he aprendido que nunca se llega a conocer a una persona. Que es verdad cuando dicen que el amor es ciego. Que no eras el amor de mi vida y que no tienes futuro en la vida de una persona como yo.
Somos tan iguales que sé muy bien que no soportarás escucharme decirte tus verdades pero te las diré porque sino nunca las aceptarás
Te deseo una vida de aprendizaje, risas y desengaños. Aprenderás más de estos que una vida sólo llena de felicidad.
Por mi no te preocupes, estaré bien. No lo eres todo.

viernes, 22 de abril de 2011

La Avenida de la Decepción

Caminar por una Av. cualquiera, como sabrán, es una odisea y desafío al menos que seas choro o tombo – que al final termina siendo lo mismo -. En una de estas trasatlánticas avenidas se encuentra la avenida de mi casa. Pasar sin ser cireada, ojeada o desnudada con la mirada de los lujuriosos moto-taxistas sería un milagro – no por creerme mamacita ni nada por el estilo, pero es la verdad -.
En fin, pasaba tranquila a unas 6 largas cuadras de mi casa cuando lo vi a él. Sí, él. El chico con el que siempre quise estar y nunca pasó. Lo vi pero fue algo de lo que me arrepentí y arrepiento de haber hecho. Lo vi feliz, saliendo de ese lugar donde la felicidad dura tanto como un hombre se pueda desempeñar ante una mujer. Así es, al que yo proclamaba el amor de mi vida salía de un ‘telo’ de 3 por cuartos de por mi casa con una tipa que pinta de santa no tenía. Sí, puedo estar hablando desde la llaga pero esa fue la impresión que dio.
Pensé en confrontarlo o en simplemente seguir caminando por la misma avenida que me traía tantos recuerdos de los dos. Siendo la terca que soy decidí confrontarlo, ver qué mentira me decía para, según él, hacerme olvidar de lo que acababa de suceder y así poder enamorarme.
Me acerqué, le palmeé el hombro y le dije: “Hola”
El chico estaba sorprendido, tenía la expresión que esperaba y la chica que lo acompañaba vio  cómo de un color normal pasó a un pálido casi muerto
-Hola- me dijo - ¿Qué haces aquí? – se notaba el nerviosismo en la voz.
-Estee…yo vivo por aquí ¿recuerdas? La pregunta es ¿qué haces TÚ aquí? – vio que mi mirada se postró en una de las sucias ventanas del ya usado hotel.
-Mmm.. nada.. mmm..
De pronto el cuasi gemido de la chica interrumpió lo que APUESTO iba a ser una mentira resultado de la sorpresa de verme. Miré a la chica y se presentó, nombre y todo. Obviamente no le presté atención. Él, al parecer, quiso explicarme quien era esta “adorable” criatura a quien sostenía de la mano hasta el momento que los miré con este ademán.
-Ella es mi…mmm amiga.
-Oye ¿Qué acaba de pasar? En realidad, no quiero saber. Chau. – y me retiré, de la manera más abrupta hasta ahora en mi vida. Tenía lágrimas que no quería mostrar, el orgullo hasta el suelo y el corazón roto.
Seguí caminando por dos cuadras, pensando en lo estúpida que fui al pensar que este chico había cambiado para bien y que en realidad ese afán que vi hacia mí era indicio de algo que sólo existía en mi imaginación, cuando de pronto sentí su brazo sudoroso tocando el mío. Me miró y me dijo:
-No supe qué hacer cuando me dijiste que querías ir despacio, temía que nunca podría hablar contigo o incluso verte.
-Sabes muy bien que esa no es excusa, es más, me cansé de tus disculpas y que me plantes, que no cumplas lo que prometes. ¡Estoy harta! He esperado cerca de 4 años para que tú puedas hacer algo y mira con lo que me encuentro: TÚ tirando con una tipa que apenas conoces.
-Pero…
-No, no, no, no y no. Esta vez no te va a funcionar. O cambias y dejas de hacer tus payasadas y te enserias conmigo o simplemente te olvidas de mí y que existo. Te olvidas de estos cuatro años y de todo lo que hemos pasado juntos.- las lágrimas empezaron a fluir y no cesaron por un buen tiempo. Luego le dije lo que nunca le dije pero que siempre esperé por hacerlo - Te amo, pero te odio por hacerme esto.
-¿Cómo puedes hacer esto? Sabes muy bien que la razón por la que nunca te dije nada es porque nunca supe si ibas a decirme sí para estar contigo…
-¿Qué? O sea, ¿para ti 4 años siguiéndote, esperando que dijeras algo, aguantando tus abrazos de amigo, tus miradas pícaras NO SIGNIFICAN NADA PARA TI? BASTA ¿en serio?

No aguantaba, lo único que quería era que me tomara de los brazos que me abrazara y me besara, que seamos uno y que toda esta pesadilla terminara. Sólo quería estar con él, pero al ver que no hizo ninguna de las cosas que pensé me di media vuelta y regresé a mi realidad.
Llegué a mi cuarto, busqué todo lo que él me dio. Cartas, pulseras, collares, etc. Lo junté y lo quemé. Quise que su recuerdo se vaya con las cenizas, pero no pude. Lloré más de lo que pensé y supuse que era porque nunca lloré por todas las cosas que me hizo y que era hora de hacerlo como despedida.
3 años pasaron desde que lo vi en esa avenida donde se manifestó el peor de los sentimientos que haya en la vida: la decepción, la pérdida de un amor. Él fue mi primer amor no correspondido, no es el último, pero es el que me marcó. Su comportamiento nunca fue el que siempre quise pero por eso lo amaba. Ahora que ha pasado tanto tiempo no lo odio, solo lo recuerdo con alegría porque a pesar que me hizo sufrir, también me hizo muy feliz.

viernes, 15 de abril de 2011

El tramposo tiempo

Después de haber vivido lo que, por ahora, puedo llamar mi vida, me he dado cuenta que he vivido lo que he podido, quiero vivir muchas cosas más y las que viviré serán bienvenidas.
Todavía recuerdo cuando era pequeña y era feliz cuando iba al colegio – sí, esa época existió alguna vez en mi vida –. Recuerdo mi primer enamorado. Aún recuerdo la primera desilusión – dolió en cantidades industriales pero aprendí más que los cinco años de secundaria –. Mis peleas familiares, las peleas amicales, las peleas no razonadas, las peleas hechas simplemente por el gusto de pelear y las peleas que lo único que creaban era empeño por la otra persona. Mi primer día en la universidad - enojadísima porque no era la universidad que quería pero ahora no puedo vivir sin ella.
El tiempo me enseñó – y me seguirá enseñando –  que las cosas vienen por algo, que no todo es en vano. Si pasó, PASÓ. Si es que no pasa, AGRADECE – Dios sabe qué pudo pasar y al final no pasó –. Hubo momentos en el tiempo que recordaré de por vida, otros que dije que recordaría y hoy no recuerdo en lo más mínimo.
Es que eso es lo que hace el tiempo, te engaña. Te hace pensar que va lento cuando en realidad es más rápido. Te engaña haciéndote pensar que tienes el tiempo suficiente para hacer, pensar, decir lo que uno desee. Para ser más clara, el tiempo te engaña porque uno dice: ‘Asuu, ¿parciales? Eso es en abril’. Bueno, ¡DESPIERTA! Es abril y ya vienen parciales. EL TIEMPO ME VOLVIÓ A ENGAÑAR. Fue tan meticuloso, no lo sentí. Tan maquinista que me sorprende.
El tiempo, a la vez, ayuda. Me ayudó a olvidar lo que tenía que olvidar, me ayudó a superar, a entender y comprender cosas que por mi escasa edad o mi falta de madurez no llegaba a racionalizar por completo.
El tiempo me ayudó mucho pero a la vez “empeora” las cosas. Más tiempo uno tiene – con respecto a la edad – más responsabilidades vienen. No me refiero a que las responsabilidades sean malas pero aún así el tiempo te prueba a ver si pasas el examen de la vida.
Lo único que puedo decir es que el tiempo no es milagroso. Lo único que el tiempo no puede borrar son las arrugas, las experiencias y las amistades.

miércoles, 13 de abril de 2011

Catarsis momentánea

Hace poco pude sentir lo que es la catarsis. ¿cómo una simple situación puede lograr tal efecto en uno? ¿Será por la persona que lo causa o porque somos muy influenciables?

Hay cosas en la vida que nunca entenderé. Una de ellas es cómo poder darte el tiempo para respirar y tratar de entender a la otra persona y lograr ese sentimiento de tranquilidad.

Quisiera, también, entender cómo filtrar lo que pienso. Cómo decirlo de tal manera que no hiera ni que se preste para otras versiones. ¿Seré la única que se traba para hablar? ¿seré la única que CARECE de ese filtro especial para decir un pensamiento cohorente? 

Son sólo algunas de las miles de preguntas que tengo pero que no todas serás expresadas...es muy pronto apra que todos vean mi verdadero yo. Será para otra oportunidad

Bienvenidos

En este blog verán los últimos gritos de mi cerebro con respecto a algún acontecimiento que afecte mi vida diaria. Ojo, no todo será referido a mí. Puede que la situación de algún conocido influya en una de mis publicaciones!


Les agradezco de antemano ser partícipes y de comprender lo que en el futuro puedan leer :D


verita