martes, 26 de noviembre de 2013

En busca de respuestas


Dime, ¿Qué se siente vivir de esa manera? ¿Besarla, a ella, y luego a mí?
Dime, ¿Qué se siente saber que eres un idiota? O dime, ¿qué se siente perder?

Dime, ¿qué se siente engañar o tragarte la idea de que eres genial?
Dime, ¿qué se siente mirarla a los ojos y de vez en cuando mi reflejo aparece frente a ti?
Dime, ¿qué se siente tenerla entre tus brazos y desear que fuera yo?

O dime, ¿Qué se siente descubrir que a quien quieres, en verdad, es a mí?

Resulta, querido, que tener a una mujer en tus brazos, de por sí, ya es un privilegio pues entras a un mundo distinto donde todo puede ser más difícil, pero valdrá la pena. Sin embargo, tener a dos mujeres al mismo tiempo sólo funciona cuando una de ellas es tu pareja y la otra, tu hija.

Tener el privilegio “extra” de “andar” con dos, para los seres humanos masculinos (porque no merecen ser llamados hombres), se les llama DESTREZA; sin embargo, para los HOMBRES, es una muestra de inmadurez (obviamente).

Más allá del rencor que pueda sentir una mujer al enterarse que un SUJETO le vio la cara (ya sea la cara de ‘descuidada’ como para sacarle la vuelta o la cara de TONTA como para ser la OTRA) es  abrirle los ojos a esos ilusos de que JUGAR es sólo cosa de niños.

Y esto, a la vez, conlleva a la demostración indirecta de la falta de cariño que este espécimen dice tener. Es más, se jacta de tener más cariño y por eso lo “demuestra” vertiendo su “amor” a dos [¿!?!?!!??!?!!?!?!?!]

En pocas palabras… WTF!!

Esto va dirigido, obviamente, a TODOS. No, no me lavo las manos al afirmar que sólo son los chicos los pendejos. Las mujeres podemos ser bien ‘bitches’ cuando queremos. A lo que voy es a esa necesidad de no poder acercarte a la persona y decirle las cosas como son: “mira, me gustas pero…tengo pareja.”

Y no solo es decirlo, es saber cuándo decirlo. No se lo puedes decir cuando ya llevan tiempo saliendo (obvio, no!). Díselo YA, desde el principio.  Hay muchos factores, pero lo que más me indigna es la MENTIRA.

Es como cuando te mira a los ojos, te derrites por dentro y esa mirada, exactamente ESA MIRADA, se la da a ella. O quizá le dice “te quiero” y a la otra se lo demuestra. O cuando los dos están en el mismo lugar y nadie sabe sobre ustedes dos (ya seas la oficial o la trampa) y existen esos acercamientos leves pero que, obviamente, significan más de los usual. O esas miraditas traviesas o, simplemente, estar callados.

Esa complicidad que se da cuando todo empieza. Esa época es la mejor. Una se siente de 15 años otra vez. Pero, obvio, llega su estupidez y te enteras que el señor tiene a otra y que tú, cual tonta, no preguntaste nunca si él estaba libre o estaba con alguien y caíste en la trampa de su verso florido y su supuesta ‘experiencia’.

Y es que, confirmo con mis amigas, a muchos se les adelanta la crisis de la mediana edad y hacen estupideces. “Edad horrenda” me dice una de ellas, “era de la zafada de tornillos” me dice la otra.

Sólo puedo decir, luego de desahogar cierta catarsis, que con una persona no se juega y siempre será bueno, o buena onda, decir la verdad (aunque duela, créelo).

Ya creo haberlo dicho todo, aunque cada día encuentro una nueva manera de decirte lo mucho que me cuesta creer que me hayas hecho daño y aumenta porque no te alejas de mí. Sin embargo, quiero decirte que creo saber por qué te cuesta desprenderte de mí, pero no lo quiero decir, quiero que me lo digas. Quiero que seas capaz de hacer lo que querías hacer pero no llegaste a hacerlo: decirme cómo te sientes, qué es lo que siente y qué quieres.

Sé que te he tratado mal y sé que sabes que te lo mereces pero en serio quiero saber el por qué de todo. Quiero saber qué fue lo que cruzó por tu mente para que consideraras que lo que estabas haciendo estaba bien. Me dirán tonta o enferma para querer saber pero me dejaría más tranquila.

En el poquísimo tiempo en el que todo se dio vi algo que no sucedía hace mucho tiempo y creo que fe mutuo, pero…NO LLEGÓ A SER! (y no sucederá).


Sólo me quedo con una reflexión: si alguien que te pinta pajaritos en el aire te traiciona desde el principio, pues no esperes mucho de esa persona. Ya con esa actitud te demuestra qué puede hacer cuando tiene algo de tu confianza (imagina si lo tuviera por completo)

viernes, 20 de septiembre de 2013

A ti

15/09/2013
2:44 am


Me desahogo en estas líneas porque este sentimiento se me sale por los poros. Está fastidiándome este deseo de querer y no poder más. Eso de poder respirar tranquila con los ojos cerrados y no recordarte y que no me duela. Desde hoy siento esa necesidad extrema de YA DEJARTE IR DE UNA VEZ POR TODAS, EN UNA.

Me he aferrado mucho al recuerdo de que pasó algo muy bueno desprendiéndome de las lágrimas que derramé en tu ausencia. Recuerdos que quiero que se lleven ese sentimentalismo que hacer que te ponga en un pedestal o que me obligan a idolatrarte como ‘lo mejor que he tenido’.

Debo recordar esas veces cuando podían pasar muchos días y sólo nos dignábamos a saludar el uno al otro. Donde sólo era un ‘Buenos días’ o ‘Buenas noches’.

Quizá debería programarme de tal manera que si te recuerdo con añoranza también debería recordarte con un poco de molestia por esas veces que sentí que no importé. Me he dado cuenta también que – a pesar de mi inmensa voluntad por olvidarte – sigo pegada a tu recuerdo.

Y ya que hablo de recuerdo, es este mismo el que hizo – quizá – que no surgiéramos. Tuve mis sospechas cuando salíamos pero no lo quise aceptar y era que en tus recuerdos, aún vívidamente, se encontraba ella.

Tonta yo al no seguir mis instintos en esos momentos, y tonta yo ahora que sé todo y aún sigo pensándote. Y es que creo que es la ley de la vida. Haces daño y te hacen daño, rompes un corazón y rompen el tuyo.

Creo aún seguir en estado de negación. Siento que cualquier día me llamarás e intentarás arreglar todo. Es más, a veces pienso que eso sucederá en el futuro. Sin embargo, creo también que sigo teniendo el corazón de una niña soñadora y de fáciles ilusiones.

Entro en contradicciones ya que sé muy bien lo que debería y no debería sentir. Hay días en los que mi mente le gana a mi corazón pero cuando es el caso contrario, no hay mucho que pueda hacer, sé con certeza que ese día será gris por más que alumbre el sol.

A veces me dan ganas de empezar algo nuevo – para ser específica –, con alguien. Pero de hacerlo, estaría participando en su mismo juego (seguir pensando en alguien y comenzar una relación). Gracias a Dios, oportunidades no faltan, sin embargo, no debería y siento que él debió haber pensado en eso antes.

Quiero creer que estas líneas que te dedico serán las últimas. En serio eso espero con todo mi corazón pues ya no debería aferrarme a la idea de algo que ya fue, que no es y no será. No debería seguir pensando y recordando los muy buenos momentos y no los malos.

La verdad no me arrepiento de casi nada. Excepto, quizás, decirte a la cara, corroborarte y afirmarte que sí soy resentida, que sí te odié y que sí estuve molesta. Decirte también qué fue lo que me molestó para que no creyeses que todo terminó bien.

Siento que te olvido y te recuerdo a la misma vez. Siento que te adoro y te odio a la vez. Siento que estoy triste pero alegre a la vez por lo que fuimos, somos y (no) seremos.

A pesar de todo, agradezco haber tenido esta ‘experiencia’. Confirmé que debo seguir mis instintos y confirmé, una vez más, que si algo no va conmigo lo debo decir.


Gracias por todo y que te vaya bien.



PD: un te amo lo digo de corazón porque mi corazón lo entrego. No se toma a la ligera, se recibe con los brazos abiertos y DISPUESTOS.


15/09/2013

2:44 am

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sigue



Aunque suene trillado debo decir: se siente raro que te digan: "oye, terminemos".



Así de cagón como cuando llegas tarde a una clase donde estás por jalar y el profesor te hace una pregunta de la cual depende tu nota y no tienes ni una puta idea de cual es la respuesta. Así de cagón como cuando estás en peligro de extinción en tu trabajo y la sigues cagando. Así como te toca decirle a tu amiga que su tan preciado enamorado le es infiel...con un hombre.

Aunque sé que las comparaciones no son buenas, nunca nada será tan cagón como un "terminemos" cuando menos te lo esperas. Justo cuando piensas que encontraste a esa persona que te hizo comprender el significado de sonreír todos los días, de agradecerle por existir, de creer que es tu pata del alma y que la confianza es limpia. 


Y es que cae como baldazo de agua fría cuando un día son patas, al otro pareja y luego              . Exacto, un vacío.


Peor es cuando estudias con él. Ese martirio de verlo todos los días. Tener las mismas clases, los mismos profes, los mismos trabajos y hasta casi los mismos grupos. 


Estar en plena exposición y no poder seguir porque te cruzaste con su mirada. Dejar de entender una clase simplemente porque levantó su mano a preguntar si podía ir al baño, seguirlo con la mirada - como si desconociéramos ese lugar, como si nunca, como jugando, hubiéramos jugado a ser adultos en esos baños un día de verano. 


Llega la salida y tu tan acostumbrada rutina de ir a tomar algo con esa persona, se rompe. Ya no sabes qué hacer. tu grupo de amigos ya tiene establecido otra rutina de la cual te perdías por 'perderte' con él.


Te das cuenta de un tipo de vida que aún existía, que la recuerdas de cuando él no era parte de tu vida. De cuando casi todos los sábado era ir a un tono, pijamada, chupeta o reunión, cine o un café con la gente de la universidad. 


En fin. Abres los ojos a una vida que decías que no valía la pena puesto que él no era parte de ella. 


Ves que todo tiene más sentido cuando estás sola. Te conoces, te evalúas. Aprendes a vivir en soledad, no sin antes flagelarte y tener pensamientos suicidas. Dices, al muy estilo de Pedro Suárez-Vértiz: "Sé que todo ha acabado ya, ya no queda oportunidad, un gran libro se cerró."


Y es que ese es el problema. creemos que las relaciones de pareja lo son todo. Apartamos nuestras vidas por esa persona. 


Mucho de lo que deberían ser nuestras prioridades se vuelven secundarias para hacer tiempo para que él vaya a tu casa a "agarrar", porque es LITERALMENTE para eso. 


Y ni hablar de la vida familiar. Consideras que irte a vivir sin padres sería la solución. Así tú y esa persona podrían tener privacidad - osea, puedan tirar sin interrupciones -, que ya te sientes lo suficientemente independiente como para salir al mundo aún así tengas un trabajo donde no se te paga bien, aún así cuando ellos te pagan la universidad y cuando ni te ordenas para hacer tus trabajos académicos, hogareños y laborales. 


Creo que es casi seguro decir que esa 'huevada' que llamas amor te ciega. 


Sólo con la intención de instruir quiero decir que nunca nadie es más importante que uno mismo. OJO, sin caer en el egocentrismo, solo debes darte cuenta que si te quieres, quieres a los demás. 


Si caemos en dependencias luego tendremos depresiones de meses y meses. Que no podremos existir un sólo día sin preguntarnos si está bien, si te piensa, si cuando está con ella se acuerda de ti, si cuando pasa por ahí se acuerda de cuando estábamos reíamos, etc, etc, etc. Le crees a cada estado semi-infantil que sale en facebook, tus amigos se vuelven filósofos y dueños de la verdad. ENTRE OTRAS COSAS MÁS.


Cada uno de esos pensamientos parecen los clavos y ese amor que hubo un día serían tu cruz. Llega un momento en el cual tu te das cuenta que has perdido mucho tiempo pensando en el hubiera. Es en ese momento que te das cuenta que: EL HUBIERA NO EXISTE. Es en ese momento que decides pararte, respirar y SEGUIR.


Ya tú evalúas si deseas que vuelva o no (si te lo pide o si tú lo deseas de esa manera) pero SIGUES. Y ya no te psicosees. Otro porvenir vendrá.