viernes, 20 de septiembre de 2013

A ti

15/09/2013
2:44 am


Me desahogo en estas líneas porque este sentimiento se me sale por los poros. Está fastidiándome este deseo de querer y no poder más. Eso de poder respirar tranquila con los ojos cerrados y no recordarte y que no me duela. Desde hoy siento esa necesidad extrema de YA DEJARTE IR DE UNA VEZ POR TODAS, EN UNA.

Me he aferrado mucho al recuerdo de que pasó algo muy bueno desprendiéndome de las lágrimas que derramé en tu ausencia. Recuerdos que quiero que se lleven ese sentimentalismo que hacer que te ponga en un pedestal o que me obligan a idolatrarte como ‘lo mejor que he tenido’.

Debo recordar esas veces cuando podían pasar muchos días y sólo nos dignábamos a saludar el uno al otro. Donde sólo era un ‘Buenos días’ o ‘Buenas noches’.

Quizá debería programarme de tal manera que si te recuerdo con añoranza también debería recordarte con un poco de molestia por esas veces que sentí que no importé. Me he dado cuenta también que – a pesar de mi inmensa voluntad por olvidarte – sigo pegada a tu recuerdo.

Y ya que hablo de recuerdo, es este mismo el que hizo – quizá – que no surgiéramos. Tuve mis sospechas cuando salíamos pero no lo quise aceptar y era que en tus recuerdos, aún vívidamente, se encontraba ella.

Tonta yo al no seguir mis instintos en esos momentos, y tonta yo ahora que sé todo y aún sigo pensándote. Y es que creo que es la ley de la vida. Haces daño y te hacen daño, rompes un corazón y rompen el tuyo.

Creo aún seguir en estado de negación. Siento que cualquier día me llamarás e intentarás arreglar todo. Es más, a veces pienso que eso sucederá en el futuro. Sin embargo, creo también que sigo teniendo el corazón de una niña soñadora y de fáciles ilusiones.

Entro en contradicciones ya que sé muy bien lo que debería y no debería sentir. Hay días en los que mi mente le gana a mi corazón pero cuando es el caso contrario, no hay mucho que pueda hacer, sé con certeza que ese día será gris por más que alumbre el sol.

A veces me dan ganas de empezar algo nuevo – para ser específica –, con alguien. Pero de hacerlo, estaría participando en su mismo juego (seguir pensando en alguien y comenzar una relación). Gracias a Dios, oportunidades no faltan, sin embargo, no debería y siento que él debió haber pensado en eso antes.

Quiero creer que estas líneas que te dedico serán las últimas. En serio eso espero con todo mi corazón pues ya no debería aferrarme a la idea de algo que ya fue, que no es y no será. No debería seguir pensando y recordando los muy buenos momentos y no los malos.

La verdad no me arrepiento de casi nada. Excepto, quizás, decirte a la cara, corroborarte y afirmarte que sí soy resentida, que sí te odié y que sí estuve molesta. Decirte también qué fue lo que me molestó para que no creyeses que todo terminó bien.

Siento que te olvido y te recuerdo a la misma vez. Siento que te adoro y te odio a la vez. Siento que estoy triste pero alegre a la vez por lo que fuimos, somos y (no) seremos.

A pesar de todo, agradezco haber tenido esta ‘experiencia’. Confirmé que debo seguir mis instintos y confirmé, una vez más, que si algo no va conmigo lo debo decir.


Gracias por todo y que te vaya bien.



PD: un te amo lo digo de corazón porque mi corazón lo entrego. No se toma a la ligera, se recibe con los brazos abiertos y DISPUESTOS.


15/09/2013

2:44 am