Una copa de vino, una lasaña, una partida de Monopolio y su última cercanía después, hicieron de esa noche la mejor noche de sus vidas. Luego de haber terminado varias veces, el último 17 de ese mes fue definitivo, la relación de 2 años 7 meses y 20 días llegaba a su fin. ¿La razón? Condiciones irreconciliables – como se leería en un documento de divorcio, que casi fue el caso – que finiquitaron a la ya comprometida pareja. Pero eso era lo único que se sabía.
Eran una pareja para adorar, él David y ella Marilú. Era esa clase de amor que uno podía soportar aunque cada vez que peleaban era mejor mantenerse lejos. Y es que peleaban con tanta pasión que era imposible soportar semejante presión.
Una persona normal, común y silvestre se sentiría cómoda con esas dos personas. Entonces – te preguntarás de la misma manera que yo - ¿Cómo C@r@j0 terminó el amor? Nadie lo sabe.
Una persona normal, común y silvestre se sentiría cómoda con esas dos personas. Entonces – te preguntarás de la misma manera que yo - ¿Cómo C@r@j0 terminó el amor? Nadie lo sabe.
Sí, es verdad, nadie lo sabe. Sólo se sabe que el primer día de clases, cada uno emocionado por el regreso a clases, nos dimos con la sorpresa que ellos apenas se miraban, trataban de evitarse, su necesidad por socializar – de ambas partes – cesó a tal punto que ya no salían ni al balcón.
Como es de esperarse, el “mundo” empezó a especular
-“Fácil él está saliendo con otra”
-“No, yo creo que ella simplemente se aburrió. ¿Te acuerdas cuando él no le habló por una semana?
-“No esa fue otra pareja. ¿Qué habrá pasado?”
-“No, yo creo que ella simplemente se aburrió. ¿Te acuerdas cuando él no le habló por una semana?
-“No esa fue otra pareja. ¿Qué habrá pasado?”
Bueno. Las preguntas no se respondieron tan pronto, es más se crearon más dudas. Sin embargo, de la nada los amigos veían que el susodicho se mostraba feliz. Se le veía sonreír, conversar más, hasta no mirar a los costados cuando salía al baño. Y ni de qué hablar de la niña. Se le veía recompuesta, como si siguieran juntos o como si nada hubiera pasado. Seguían conversando pero no mostraban sentimentalismos. Eran ¿amigos?
¿Quién obtuvo la primicia? JA! Yo, por supuesto. Después de ser muy observadora y meticulosa, pude ver qué es lo que pasaba. Desde cómo afecta a los amigos del grupo de la pareja – pues los chicos se fueron con el pata y las niñas con la niñita – hasta ser testigo de los recurrentes cambios de humor y las miradas coquetas bien acaletadas.
¿Que llevó entonces al Monopoly y al vino? Luego de tratar de averiguar el acertijo del final decidí simplemente llevarme por el instinto periodístico – más conocido como “ser chacal” – y seguirlos. Así es. Yo puedo decir que he seguido a alguien o, en este caso, a algunos.
Era un sábado, atardecía. Mi persecución me llevó a la sorpresa de llegar a un lugar no muy frecuentado. Al menos yo no lo conocía. Era entre ficho y no.
En fin, al punto. Llegué a este lugar. Me di cuenta que el protagonista de la historia salía de su carro con una chica. Una chica que nunca había visto en mi vida, creo. Al instante deduje que el amor que todos proclamaban como el amor “perfecto” definitivamente había llegado a su fin.
En fin, al punto. Llegué a este lugar. Me di cuenta que el protagonista de la historia salía de su carro con una chica. Una chica que nunca había visto en mi vida, creo. Al instante deduje que el amor que todos proclamaban como el amor “perfecto” definitivamente había llegado a su fin.
Temía ser odiada por varias personas al tener que dar la noticia pero al parecer este frívolo tema se convirtió en la comidilla de hasta los distinguidos profesores al aprovechar la ausencia de uno de ellos para hablar de paciencia y de perseverancia y no sobre lo que forjará nuestro futuro.
En fin, divago otra vez. Veo que estos dos ingresan a una casa. No conocía a nadie que viviera por esos lares y, además, yo había visitado las casas de ellos dos y esta no era una de ellas.
Veo que ingresan. Me acerco sigilosamente a la ventana del recinto. No llego a descifrar quién es ella pero al parecer él se veía muy feliz. Vi cómo sonreían, cómo tomaban vino y cómo empezaron a jugar. Me dio pena por Marilú.
Veo que ingresan. Me acerco sigilosamente a la ventana del recinto. No llego a descifrar quién es ella pero al parecer él se veía muy feliz. Vi cómo sonreían, cómo tomaban vino y cómo empezaron a jugar. Me dio pena por Marilú.
Pasaron dos horas y el asunto se empezaba a calentar. Es aquí donde decido retirarme de la ventana y alejarme sólo hasta media cuadra antes de la desconocida casa. De la nada, poco rato después, veo que un auto dobla la esquina, pasa por mi cara y decide estacionarse en la casa donde el susodicho se encontraba con ‘la otra’.
De repente veo a David salir tempestivamente de esta, pero lo que más me sorprendió fue ver a Marilú corriendo detrás de él para evitar los gritos de quienes eran – de esto me enteré después – los tíos de ella.
Entran al carro de David no con mucha ropa puesta y deciden poner cuarta y arrancar.
Cogí mis chivas y fui a la casa de ella esa misma noche. La encontré entre feliz y devastada. Estaba feliz porque esa última noche con él era lo que ella necesitaba. Pero, a la vez, devastada porque sabría lo que sus tíos y sus papás le dirían aunque ya nada de eso le importaba. Era otra.
Luego de insistirle que regrese con él – por el ‘bien’ de la comuna universitaria – ella me aseguró que ese tema ya tenía la palabra FIN bien escrita hace buen tiempo. Que no regresaría con él pero que será feliz. Que se juntó con él para darle un final a la relación. Ella pensaba que la relación debía terminar tan bien como comenzó.
No soy de juzgar pero le di mi opinión. No le importó. Llegó el lunes y ella era otra persona. Se le veía bien, no guardaba ningún resentimiento hacia él. Tanto es así que cuando él, tiempo después, le presentó su nueva enamorada, ella la saludó efusivamente.
Todos estaban decepcionados por el rompimiento de este amor perfecto pero ni ellos son un show para que todos estén expectantes ni a los demás les debía importar.
Cada uno se encontraba por su lado pero siempre había alguien recordando el tiempo que en los pasillos de una universidad hubo una vez una pareja que los hacía muy feliz.
El amor muchas veces es complicado. Es cierto que es hermoso cuando se inicia una relación y se despierta la curiosidad de cómo se inició ésta. Cuando se romoe una relación siempre se dice lo típico "NO ERES TU, SOY YO", "TE MERECES A ALGUIEN MEJOR", etc.
ResponderEliminarNo solo lo sé porque es común, a mi también me ha sucedido lo mismo.
Pero bueno, fue muy loco, pero bacán hacer tal seguimiento.
Pucha, pero hacer todo esto, como quien dice para darle un BUEN FINAL a la relación, lo veo demasiado fuera de lugar, al menos yo no lo haría...y sería riesgoso para alguien que aún guarda algo de amor por la persona querida.
Soy también estudiante de comunicaciones de la USMP, y según lo que he leído, se ve que tienes sangre de periodista....sigue así y perseverás!!!!!