sábado, 21 de mayo de 2011

La última noche

Una copa de vino, una lasaña, una partida de Monopolio y su última cercanía después, hicieron de esa noche la mejor noche de sus vidas.
Luego de haber terminado varias veces, el último 17 de ese mes fue definitivo, la relación de 2 años 7 meses y 20 días llegaba a su fin. ¿La razón? Condiciones irreconciliables – como se leería en un documento de divorcio, que casi fue el caso – que finiquitaron a la ya comprometida pareja. Pero eso era lo único que se sabía.
Eran una pareja para adorar, él David y ella Marilú. Era esa clase de amor que uno podía soportar  aunque cada vez que peleaban era mejor mantenerse lejos. Y es que peleaban con tanta pasión que era imposible soportar semejante presión.
Una persona normal, común y silvestre se sentiría cómoda con esas dos personas. Entonces – te preguntarás de la misma manera que yo - ¿Cómo C@r@j0 terminó el amor? Nadie lo sabe.
Sí, es verdad, nadie lo sabe. Sólo se sabe que el primer día de clases, cada uno emocionado por el regreso a clases, nos dimos con la sorpresa que ellos apenas se miraban, trataban de evitarse, su necesidad por socializar – de ambas partes – cesó a tal punto que ya no salían ni al balcón.
Como es de esperarse, el “mundo” empezó a especular
-“Fácil él está saliendo con otra”
-“No, yo creo que ella simplemente se aburrió. ¿Te acuerdas cuando él no le habló por una semana?
-“No esa fue otra pareja. ¿Qué habrá pasado?”
Bueno. Las preguntas no se respondieron tan pronto, es más se crearon más dudas. Sin embargo, de la nada los amigos veían que el susodicho se mostraba feliz. Se le veía sonreír, conversar más, hasta no mirar a los costados cuando salía al baño. Y ni de qué hablar de la niña. Se le veía recompuesta, como si siguieran juntos o como si nada hubiera pasado. Seguían conversando pero no mostraban sentimentalismos. Eran ¿amigos?
¿Quién obtuvo la primicia? JA! Yo, por supuesto. Después de ser muy observadora y meticulosa,  pude ver qué es lo que pasaba. Desde cómo afecta a los amigos del grupo de la pareja – pues los chicos se fueron con el pata y las niñas con la niñita – hasta ser testigo de los recurrentes cambios de humor y las miradas coquetas bien acaletadas.
¿Que llevó entonces al Monopoly y al vino? Luego de tratar de averiguar el acertijo del final decidí simplemente llevarme por el instinto periodístico – más conocido como “ser chacal” – y seguirlos. Así es. Yo puedo decir que he seguido a alguien o, en este caso, a algunos.
Era un sábado, atardecía. Mi persecución me llevó a la sorpresa de llegar a un lugar no muy frecuentado. Al menos yo no lo conocía. Era entre ficho y no.
En fin, al punto. Llegué a este lugar. Me di cuenta que el protagonista de la historia salía de su carro con una chica. Una chica que nunca había visto en mi vida, creo. Al instante deduje que el amor que todos proclamaban como el amor “perfecto” definitivamente había llegado a su fin.
Temía ser odiada por varias personas al tener que dar la noticia pero al parecer este frívolo tema se convirtió en la comidilla de hasta los distinguidos profesores al aprovechar la ausencia de uno de ellos para hablar de paciencia y de perseverancia y no sobre lo que forjará nuestro futuro.
En fin, divago otra vez. Veo que estos dos ingresan a una casa. No conocía a nadie que viviera por esos lares y, además, yo había visitado las casas de ellos dos y esta no era una de ellas.
Veo que ingresan. Me acerco sigilosamente a la ventana del recinto. No llego a descifrar quién es ella pero al parecer él se veía muy feliz. Vi cómo sonreían, cómo tomaban vino y cómo empezaron a jugar. Me dio pena por Marilú.
Pasaron dos horas y el asunto se empezaba a calentar. Es aquí donde decido retirarme de la ventana y alejarme sólo hasta media cuadra antes de la desconocida casa. De la nada, poco rato después, veo que un auto dobla la esquina, pasa por mi cara y decide estacionarse en la casa donde el susodicho se encontraba con ‘la otra’.
De repente veo  a David salir tempestivamente de esta, pero lo que más me sorprendió fue ver a Marilú corriendo detrás de él para evitar los gritos de quienes eran – de esto me enteré después – los tíos de ella.
Entran al carro de David no con mucha ropa puesta y deciden poner cuarta y arrancar.
Cogí mis chivas y fui a la casa de ella esa misma noche. La encontré entre feliz y devastada. Estaba feliz porque esa última noche con él era lo que ella necesitaba. Pero, a la vez, devastada porque sabría lo que sus tíos y sus papás le dirían aunque ya nada de eso le importaba. Era otra.
Luego de insistirle que regrese con él – por el ‘bien’ de la comuna universitaria – ella me aseguró que ese tema ya tenía la palabra FIN bien escrita hace buen tiempo. Que no regresaría con él pero que será feliz. Que se juntó con él para darle un final a la relación. Ella pensaba que la relación debía terminar tan bien como comenzó.
No soy de juzgar pero le di mi opinión. No le importó. Llegó el lunes y ella era otra persona. Se le veía bien, no guardaba ningún resentimiento hacia él. Tanto es así que cuando él, tiempo después,  le presentó su nueva enamorada, ella la saludó efusivamente.
Todos estaban decepcionados por el rompimiento de este amor perfecto pero ni ellos son un show para que todos estén expectantes ni a los demás les debía importar.
Cada uno se encontraba por su lado pero siempre había alguien recordando el tiempo que en los pasillos de una universidad hubo una vez una pareja que los hacía muy feliz.

sábado, 14 de mayo de 2011

NO ERES TÚ. NO SOY YO

No eres tú, es mi deseo
No eres tú, son mis ojos
No eres tú, es mi ilusión
No eres tú, son mis pensamientos
No eres tú, es mi piel
No eres tú, son mis labios.


No soy yo, son tus labios
No soy yo, es tu piel
No soy yo, son tus pensamientos
No soy yo, es la ilusión
No soy yo, son tus miradas
No soy yo, es tu deseo.

martes, 10 de mayo de 2011

Eres

'Eres igual a los días de un diciembre...'
Es mi mejor manera de describirte en estos tiempos, a estas alturas del año. Un diciembre te ilusiona cuando el sol en las mañanas enciende tu habitación, empieza tu día, pero luego el sol se va yendo y no precisas la hora, la tarde es gris, no se siente ni frío ni calor, insegura como yo.
He puesto algunas vagas esperanzas en ti y hoy que me sentía segura te muestras indiferente al mundo, a mí. Me dije no me importa, eres un lunático más del cual me fijé. Es increíble, yo ya viví esto en algún momento atrás. La historia se repite.

sábado, 7 de mayo de 2011

A ti madre

Madre:
Gracias por haber aguantado todo lo que hasta ahora aguantas. Por ser tan paciente, por ser comprensiva, por quererme hasta en mis días de catarsis.
Como tú no hay ninguna. Como tú no pueden, NO HABRÁN, dos. Como tú, sólo los milagros.
Me enseñas cada día con fastuosa inspiración a cómo soportar las sandeces de una juventud fundamentada en los engreimientos. Me enseñas, cual catedrática, cómo ser una mejor persona. Te empeñas a que sea una gran mujer, que sea la luz de tus ojos y que sea la mejor en lo que hago.
Me enseñas que todo lo que uno hace, a pesar de que no se le pague correctamente, se hace con amor. Que no es necesario pedir nada a cambio. Que no hay amor más grande que aquel que se da desde adentro.
Que, a pesar de las desgracias, de las peleas, de los desagrados y desacuerdos, tú siempre estarás ahí para ser la amiga fiel, que tendré tu hombro para las buenas y las malas. Que contaré con tu consejo cuando lo necesite, que contaré con tu sabiduría cuando la requiera.
Tengo la confianza que mis secretos se irán contigo, que mis risas te las llevarás con el viento. Que sabes más de mí que mi propio ser.
Me viste crecer y quiero que lo sigas siendo. Quiero que seas parte de mi vida, que seas mi vida y que seas mi futuro. Que me ayudes a decidir muchas cosas en el camino del futuro. Que conmigo te rías y que conmigo llores.
A ti, mi viejita linda, te quisiera dar el abrazo más largo y más fuerte que se pueda dar a una persona porque lo que tú has vivido, no lo podría vivir. Porque lo que tú soportas, no lo soportaría nadie. Porque lo que tú eres, NO LO SERÁ NADIE
Esto, con mucha humildad, va para ti madre ¡PORQUE SIGNIFICAS TODO!