sábado, 7 de mayo de 2011

A ti madre

Madre:
Gracias por haber aguantado todo lo que hasta ahora aguantas. Por ser tan paciente, por ser comprensiva, por quererme hasta en mis días de catarsis.
Como tú no hay ninguna. Como tú no pueden, NO HABRÁN, dos. Como tú, sólo los milagros.
Me enseñas cada día con fastuosa inspiración a cómo soportar las sandeces de una juventud fundamentada en los engreimientos. Me enseñas, cual catedrática, cómo ser una mejor persona. Te empeñas a que sea una gran mujer, que sea la luz de tus ojos y que sea la mejor en lo que hago.
Me enseñas que todo lo que uno hace, a pesar de que no se le pague correctamente, se hace con amor. Que no es necesario pedir nada a cambio. Que no hay amor más grande que aquel que se da desde adentro.
Que, a pesar de las desgracias, de las peleas, de los desagrados y desacuerdos, tú siempre estarás ahí para ser la amiga fiel, que tendré tu hombro para las buenas y las malas. Que contaré con tu consejo cuando lo necesite, que contaré con tu sabiduría cuando la requiera.
Tengo la confianza que mis secretos se irán contigo, que mis risas te las llevarás con el viento. Que sabes más de mí que mi propio ser.
Me viste crecer y quiero que lo sigas siendo. Quiero que seas parte de mi vida, que seas mi vida y que seas mi futuro. Que me ayudes a decidir muchas cosas en el camino del futuro. Que conmigo te rías y que conmigo llores.
A ti, mi viejita linda, te quisiera dar el abrazo más largo y más fuerte que se pueda dar a una persona porque lo que tú has vivido, no lo podría vivir. Porque lo que tú soportas, no lo soportaría nadie. Porque lo que tú eres, NO LO SERÁ NADIE
Esto, con mucha humildad, va para ti madre ¡PORQUE SIGNIFICAS TODO!

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