martes, 16 de agosto de 2016

Recelo sobrante


Malditos celos.
Esos, que cuando menos los esperas, aparecen.
Esos que me recuerdan que tuvimos nada
Esos, que me dicen lo irracional que soy.

Celos.
De aquellos que me recuerdan que soy terriblemente territorial
De antaño. De cuando no sabía nada y creía saber todo.
De esos que perturban tu tranquilidad, estabilidad, felicidad.

Celos.
De los totalmente irracionales.
De los que no deberían existir.
De los que te carcomen.
De los colegiales, infantiles.
De los que te hacen desear estar siempre con esa persona cuando ríe, llora, se preocupa.
De esos que te hacen pensar en abrazos prolongados.

Sí, celos.
Estúpidos. Ilógicos. Idiotizantes.
Te distraen.
Te hacen temblar.
Te cambian el humor.
Te desconciertan.
De los que te nublan el día; posibles lágrimas.
Irritantes
Aislantes; que nadie me hable.
Bueno, no “nadie”, solo tú.
(para darme las disculpas que no merezco).

De los que te abren los ojos.
Te hacen reflexionar e ignorar la poca coherencia que te queda.

Sí, somos nada y
Sí, siento celos.