Esos, que
cuando menos los esperas, aparecen.
Esos que me
recuerdan que tuvimos nada
Esos, que me
dicen lo irracional que soy.
Celos.
De aquellos que
me recuerdan que soy terriblemente territorial
De antaño. De
cuando no sabía nada y creía saber todo.
De esos que
perturban tu tranquilidad, estabilidad, felicidad.
Celos.
De los totalmente
irracionales.
De los que no
deberían existir.
De los que te
carcomen.
De los
colegiales, infantiles.
De los que te
hacen desear estar siempre con esa persona cuando ríe, llora, se preocupa.
De esos que
te hacen pensar en abrazos prolongados.
Sí, celos.
Estúpidos.
Ilógicos. Idiotizantes.
Te distraen.
Te hacen
temblar.
Te cambian el
humor.
Te
desconciertan.
De los que te
nublan el día; posibles lágrimas.
Irritantes
Aislantes;
que nadie me hable.
Bueno, no “nadie”,
solo tú.
(para darme
las disculpas que no merezco).
De los que te
abren los ojos.
Te hacen
reflexionar e ignorar la poca coherencia que te queda.
Sí, somos
nada y
Sí, siento
celos. 