jueves, 18 de mayo de 2017

Hoy lloré

18 - Mayo - 2017 // 12:14 am.

Hoy lloré por dos, dos amores que, en realidad, nunca lo fueron.
Dos que han estado dentro pero no fueron míos.

Uno de ellos rompió mi corazón.
Lo tenía en sus manos, era su dueño.
Lo estrujó hasta romperlo.
Luego regresó, quiso tenerlo, pero este ya no quiso verlo.

El otro nunca fue.
Siempre estuvo ahí, presente, pero nunca sucedió, el tiempo nunca fue el correcto.
Pasaron años de "amistad" hasta que nos reencontramos.
Creí que sería la oportunidad, que sería el momento que esperé, pero - sin saber que mi corazón estaba en sus manos - lo deshechó.
Sin saberlo, me eliminó.
Me dijo que no querpia saber nada del amor, y mi corazón, solito se alejó.

Hoy lloré por dos.
Por uno que aún a veces duele y por otro que permanece.

Hoy lloré y lo odié.
Me convencí a mí misma que más valgo a comparación de sujetos que me puedan "querer", que más importante es crecer y conocerte.
Mil veces me hablé, me dije que tenía que mejorar, que estar sola no es malo, que soy más de lo que presento a los demás. 

Hoy lloré por las cosas que no le dije a uno, porque a pesar de considerarme fuerte hay algo de rencor por él.
Quisiera recriminarle que algún día me destruyó y, a la vez, agradecerle porque lo hizo.
Decirle que eso que me prometió no lo cumplió.
Que las salidas nunca se dieron.
Que esos besos, a veces, los recuerdo.
Que esa grieta lleva su nombre.

Hoy lloré porque, al autodenominarme una mujer directa, aún no le puedo decir al otro lo que él causa en mí.
Vuelvo a tener 16 cuando me habla.
Pierdo poder sobre mí.
No sabe el control que tiene. Cualquier persona que él quisiera que yo fuera, lo sería...por verlo, por sentirlo sonreír.
Soy suya, si así lo quisiera.
Sería ruda o sensible, traviesa o tranquila, de calle o de casa, de él o de nadie.

Hoy lloré porque ninguno fue.
Porque uno me mintió y porque el otro sabe lo que quiere y, al parecer - y muy a mi pesar -, no soy yo.

...porque cuando te quieren, te lo hacen saber.
y, precisamente por eso, es que hoy lloré. 


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Sueños


Aún te veo en mi sueños. 
Tus ojos, tu mirada, tu boca, tus palabras.
Aún recuerdo tu tacto, tu tono de voz, tu abrazo.
Aún tengo presente tus detalles, tu risa, tus chistes.

Añoro esas épocas en las que éramos felices, caminar juntos y reírnos de todo.

Descubrir cosos el uno del otro, ver que todo es nuevo.
Pensar que todo estaba bien porque estabas conmigo.

Sentirme segura, feliz, completa.
Sentir que es primavera - aunque juré nunca ser tan cursi -.
Sonreír inmediatamente al pensar en ti.
Sonreír al ver, sonreír el escribirte.

Extraño muchas cosas de ti. Pero debo recordar que no era plenamente feliz, al final de nuestra historia.
Que hubo momentos en los que te desconocí.
Que la cercanía que teníamos terminó perjudicándonos.
Que ya no valía la pena ser feliz si es que era contigo.
Y llegué a la peor conclusión...
...y estoy mejor sin ti. 

martes, 16 de agosto de 2016

Recelo sobrante


Malditos celos.
Esos, que cuando menos los esperas, aparecen.
Esos que me recuerdan que tuvimos nada
Esos, que me dicen lo irracional que soy.

Celos.
De aquellos que me recuerdan que soy terriblemente territorial
De antaño. De cuando no sabía nada y creía saber todo.
De esos que perturban tu tranquilidad, estabilidad, felicidad.

Celos.
De los totalmente irracionales.
De los que no deberían existir.
De los que te carcomen.
De los colegiales, infantiles.
De los que te hacen desear estar siempre con esa persona cuando ríe, llora, se preocupa.
De esos que te hacen pensar en abrazos prolongados.

Sí, celos.
Estúpidos. Ilógicos. Idiotizantes.
Te distraen.
Te hacen temblar.
Te cambian el humor.
Te desconciertan.
De los que te nublan el día; posibles lágrimas.
Irritantes
Aislantes; que nadie me hable.
Bueno, no “nadie”, solo tú.
(para darme las disculpas que no merezco).

De los que te abren los ojos.
Te hacen reflexionar e ignorar la poca coherencia que te queda.

Sí, somos nada y
Sí, siento celos. 

jueves, 22 de mayo de 2014

'Preciada' espera


Y es en estos tiempos de melancolía, soledad y oscuridad cuando me encuentro extrañándote, dándome cuenta que extraño nuestras tertulias.


Extrañando como un cruce de miradas puede hacer sonrojar a la personas más fría.

como un solo detalle puede generar una calidez inesperada y como no hacer nada puede desmoronar a alguien.

En esos momentos te das cuenta que "puedes contar con alguien" y luego te encuentras sola. Te sientes en una encrucijada pues, por tus principios, no inicias la conversación y luego no logras contacto alguno por una posible carencia de interés.

Te encuentras en ese momento en el que te prometiste no vincularte. Extrañando todo lo que hace que te ilusiones, te encuentras soñando.

Y, a la vez, te sientes devastada porque no es lo que crees, porque te permitiste volar y soñar cuando tienes una pelea interna de no haberlo hecho.

Te ves extrañando y deseando un abrazo, un beso o, quizá, un gesto. Pero ese es el problema: desear.

La vida te enseña a nunca esperar y tú ahí estás FUCKING ESPERANDO.


Sola te hablas, sola te convences y sola te convences de no hacerlo y, TERCA TU, lo haces. O no sabes lo que quieres o te encuentras como yo, creyendo saber y sorprendiéndote.