miércoles, 27 de abril de 2011

Despechado corazón

El Post que se leerá a continuación fue publicado en otro blog. Deseo compartirlo a esas personas que aún no lo hayan leído


La última vez que me sentí justo como ahora, tenía la angustia de qué pasaría si me quitara la vida. La última vez que te vi alejarte de mí, sentí que cada pisada significaba tu consentimiento a mi muerte. Esa vez que te escuché decir adiós, fue la última vez que recuerdo haber sentido algo.
Tu ida, tus regresos nunca los tomé en serio ya que eso eran: regresos. Pero luego de dos meses llego a la ya tan obvia conclusión que no volverás. Después de haber sido advertida durante estos dos meses por mis amigos que te han visto con un montón de “cualquieras”, llego a la tan idiota decisión de recién dejarte ir.
He notado que tú sigues adelante. ¿Por provocarme? No lo sé, me muero por saberlo pero he decidido no investigar más puesto que mi vida depende de un hilo. Si aprendo a controlarme todo irá bien.
Veo que después de DOS años juntos te tomó DOS meses olvidarme o quizá más. Quién sabe si los DOS años fueron en serio. Quién sabe cuántas me habrán visto la cara de idiota. Quién sabe cuántas veces tus amigos trataron de advertirme. Quién sabe cuánto de esos DOS años fueron verdad.
Quién sabe si te importé. Quiero creer que sí. Quiero creer que vivía en serio en un mundo de ilusión. Que todo era perfecto, que todo fue rosa. Quiero pensar que estas ganas de no seguir así ni aquí se irán. Quiero pensar que todo cambiará. Quiero pensar que algún día regresarás.
Sólo espero el día, ansiosamente, que te acerques a mí afirmando la ya tan obvia y esquivada verdad. El día que tú pedirás por mi regreso. El día que decidirás que perderme fue lo peor que pudiste hacer. Que escoger placer por amor te jodió la vida. ASÍ ES, porque te la estás jodiendo.
Espero, ANSIOSAMENTE, que te des cuenta que cada vez que hables con ellas no salen más cosas que basura de sus tan artificiales bocas. Que cuando quieras una conversación normal, pensarás en mí.
El día que decidas volver, NO ESTARÉ AHÍ para aceptarte. Yo habré seguido con mi vida. Sin embargo, estaré expectante a ese día para recordarte lo que hoy te escribo para que te des cuenta que esos DOS años de mi tan desgraciada vida SÍ significaron algo para mí. Que no desperdicié el tiempo de nadie.
Ese día sabrás, muy en serio, quién soy yo. En unas palabras y en algunas líneas sabrás más de mí que DOS insulsos años. Tu desesperación será mi venganza. No haré nada. Disfrutaré la vista. Tu engaño no será nada comparado con lo que vivirás.
Tu daño será sólo un tropiezo en mi vida. De ti he aprendido que nunca se llega a conocer a una persona. Que es verdad cuando dicen que el amor es ciego. Que no eras el amor de mi vida y que no tienes futuro en la vida de una persona como yo.
Somos tan iguales que sé muy bien que no soportarás escucharme decirte tus verdades pero te las diré porque sino nunca las aceptarás
Te deseo una vida de aprendizaje, risas y desengaños. Aprenderás más de estos que una vida sólo llena de felicidad.
Por mi no te preocupes, estaré bien. No lo eres todo.

viernes, 22 de abril de 2011

La Avenida de la Decepción

Caminar por una Av. cualquiera, como sabrán, es una odisea y desafío al menos que seas choro o tombo – que al final termina siendo lo mismo -. En una de estas trasatlánticas avenidas se encuentra la avenida de mi casa. Pasar sin ser cireada, ojeada o desnudada con la mirada de los lujuriosos moto-taxistas sería un milagro – no por creerme mamacita ni nada por el estilo, pero es la verdad -.
En fin, pasaba tranquila a unas 6 largas cuadras de mi casa cuando lo vi a él. Sí, él. El chico con el que siempre quise estar y nunca pasó. Lo vi pero fue algo de lo que me arrepentí y arrepiento de haber hecho. Lo vi feliz, saliendo de ese lugar donde la felicidad dura tanto como un hombre se pueda desempeñar ante una mujer. Así es, al que yo proclamaba el amor de mi vida salía de un ‘telo’ de 3 por cuartos de por mi casa con una tipa que pinta de santa no tenía. Sí, puedo estar hablando desde la llaga pero esa fue la impresión que dio.
Pensé en confrontarlo o en simplemente seguir caminando por la misma avenida que me traía tantos recuerdos de los dos. Siendo la terca que soy decidí confrontarlo, ver qué mentira me decía para, según él, hacerme olvidar de lo que acababa de suceder y así poder enamorarme.
Me acerqué, le palmeé el hombro y le dije: “Hola”
El chico estaba sorprendido, tenía la expresión que esperaba y la chica que lo acompañaba vio  cómo de un color normal pasó a un pálido casi muerto
-Hola- me dijo - ¿Qué haces aquí? – se notaba el nerviosismo en la voz.
-Estee…yo vivo por aquí ¿recuerdas? La pregunta es ¿qué haces TÚ aquí? – vio que mi mirada se postró en una de las sucias ventanas del ya usado hotel.
-Mmm.. nada.. mmm..
De pronto el cuasi gemido de la chica interrumpió lo que APUESTO iba a ser una mentira resultado de la sorpresa de verme. Miré a la chica y se presentó, nombre y todo. Obviamente no le presté atención. Él, al parecer, quiso explicarme quien era esta “adorable” criatura a quien sostenía de la mano hasta el momento que los miré con este ademán.
-Ella es mi…mmm amiga.
-Oye ¿Qué acaba de pasar? En realidad, no quiero saber. Chau. – y me retiré, de la manera más abrupta hasta ahora en mi vida. Tenía lágrimas que no quería mostrar, el orgullo hasta el suelo y el corazón roto.
Seguí caminando por dos cuadras, pensando en lo estúpida que fui al pensar que este chico había cambiado para bien y que en realidad ese afán que vi hacia mí era indicio de algo que sólo existía en mi imaginación, cuando de pronto sentí su brazo sudoroso tocando el mío. Me miró y me dijo:
-No supe qué hacer cuando me dijiste que querías ir despacio, temía que nunca podría hablar contigo o incluso verte.
-Sabes muy bien que esa no es excusa, es más, me cansé de tus disculpas y que me plantes, que no cumplas lo que prometes. ¡Estoy harta! He esperado cerca de 4 años para que tú puedas hacer algo y mira con lo que me encuentro: TÚ tirando con una tipa que apenas conoces.
-Pero…
-No, no, no, no y no. Esta vez no te va a funcionar. O cambias y dejas de hacer tus payasadas y te enserias conmigo o simplemente te olvidas de mí y que existo. Te olvidas de estos cuatro años y de todo lo que hemos pasado juntos.- las lágrimas empezaron a fluir y no cesaron por un buen tiempo. Luego le dije lo que nunca le dije pero que siempre esperé por hacerlo - Te amo, pero te odio por hacerme esto.
-¿Cómo puedes hacer esto? Sabes muy bien que la razón por la que nunca te dije nada es porque nunca supe si ibas a decirme sí para estar contigo…
-¿Qué? O sea, ¿para ti 4 años siguiéndote, esperando que dijeras algo, aguantando tus abrazos de amigo, tus miradas pícaras NO SIGNIFICAN NADA PARA TI? BASTA ¿en serio?

No aguantaba, lo único que quería era que me tomara de los brazos que me abrazara y me besara, que seamos uno y que toda esta pesadilla terminara. Sólo quería estar con él, pero al ver que no hizo ninguna de las cosas que pensé me di media vuelta y regresé a mi realidad.
Llegué a mi cuarto, busqué todo lo que él me dio. Cartas, pulseras, collares, etc. Lo junté y lo quemé. Quise que su recuerdo se vaya con las cenizas, pero no pude. Lloré más de lo que pensé y supuse que era porque nunca lloré por todas las cosas que me hizo y que era hora de hacerlo como despedida.
3 años pasaron desde que lo vi en esa avenida donde se manifestó el peor de los sentimientos que haya en la vida: la decepción, la pérdida de un amor. Él fue mi primer amor no correspondido, no es el último, pero es el que me marcó. Su comportamiento nunca fue el que siempre quise pero por eso lo amaba. Ahora que ha pasado tanto tiempo no lo odio, solo lo recuerdo con alegría porque a pesar que me hizo sufrir, también me hizo muy feliz.

viernes, 15 de abril de 2011

El tramposo tiempo

Después de haber vivido lo que, por ahora, puedo llamar mi vida, me he dado cuenta que he vivido lo que he podido, quiero vivir muchas cosas más y las que viviré serán bienvenidas.
Todavía recuerdo cuando era pequeña y era feliz cuando iba al colegio – sí, esa época existió alguna vez en mi vida –. Recuerdo mi primer enamorado. Aún recuerdo la primera desilusión – dolió en cantidades industriales pero aprendí más que los cinco años de secundaria –. Mis peleas familiares, las peleas amicales, las peleas no razonadas, las peleas hechas simplemente por el gusto de pelear y las peleas que lo único que creaban era empeño por la otra persona. Mi primer día en la universidad - enojadísima porque no era la universidad que quería pero ahora no puedo vivir sin ella.
El tiempo me enseñó – y me seguirá enseñando –  que las cosas vienen por algo, que no todo es en vano. Si pasó, PASÓ. Si es que no pasa, AGRADECE – Dios sabe qué pudo pasar y al final no pasó –. Hubo momentos en el tiempo que recordaré de por vida, otros que dije que recordaría y hoy no recuerdo en lo más mínimo.
Es que eso es lo que hace el tiempo, te engaña. Te hace pensar que va lento cuando en realidad es más rápido. Te engaña haciéndote pensar que tienes el tiempo suficiente para hacer, pensar, decir lo que uno desee. Para ser más clara, el tiempo te engaña porque uno dice: ‘Asuu, ¿parciales? Eso es en abril’. Bueno, ¡DESPIERTA! Es abril y ya vienen parciales. EL TIEMPO ME VOLVIÓ A ENGAÑAR. Fue tan meticuloso, no lo sentí. Tan maquinista que me sorprende.
El tiempo, a la vez, ayuda. Me ayudó a olvidar lo que tenía que olvidar, me ayudó a superar, a entender y comprender cosas que por mi escasa edad o mi falta de madurez no llegaba a racionalizar por completo.
El tiempo me ayudó mucho pero a la vez “empeora” las cosas. Más tiempo uno tiene – con respecto a la edad – más responsabilidades vienen. No me refiero a que las responsabilidades sean malas pero aún así el tiempo te prueba a ver si pasas el examen de la vida.
Lo único que puedo decir es que el tiempo no es milagroso. Lo único que el tiempo no puede borrar son las arrugas, las experiencias y las amistades.

miércoles, 13 de abril de 2011

Catarsis momentánea

Hace poco pude sentir lo que es la catarsis. ¿cómo una simple situación puede lograr tal efecto en uno? ¿Será por la persona que lo causa o porque somos muy influenciables?

Hay cosas en la vida que nunca entenderé. Una de ellas es cómo poder darte el tiempo para respirar y tratar de entender a la otra persona y lograr ese sentimiento de tranquilidad.

Quisiera, también, entender cómo filtrar lo que pienso. Cómo decirlo de tal manera que no hiera ni que se preste para otras versiones. ¿Seré la única que se traba para hablar? ¿seré la única que CARECE de ese filtro especial para decir un pensamiento cohorente? 

Son sólo algunas de las miles de preguntas que tengo pero que no todas serás expresadas...es muy pronto apra que todos vean mi verdadero yo. Será para otra oportunidad

Bienvenidos

En este blog verán los últimos gritos de mi cerebro con respecto a algún acontecimiento que afecte mi vida diaria. Ojo, no todo será referido a mí. Puede que la situación de algún conocido influya en una de mis publicaciones!


Les agradezco de antemano ser partícipes y de comprender lo que en el futuro puedan leer :D


verita