Caminar por una Av. cualquiera, como sabrán, es una odisea y desafío al menos que seas choro o tombo – que al final termina siendo lo mismo -. En una de estas trasatlánticas avenidas se encuentra la avenida de mi casa. Pasar sin ser cireada, ojeada o desnudada con la mirada de los lujuriosos moto-taxistas sería un milagro – no por creerme mamacita ni nada por el estilo, pero es la verdad -.
En fin, pasaba tranquila a unas 6 largas cuadras de mi casa cuando lo vi a él. Sí, él. El chico con el que siempre quise estar y nunca pasó. Lo vi pero fue algo de lo que me arrepentí y arrepiento de haber hecho. Lo vi feliz, saliendo de ese lugar donde la felicidad dura tanto como un hombre se pueda desempeñar ante una mujer. Así es, al que yo proclamaba el amor de mi vida salía de un ‘telo’ de 3 por cuartos de por mi casa con una tipa que pinta de santa no tenía. Sí, puedo estar hablando desde la llaga pero esa fue la impresión que dio.
Pensé en confrontarlo o en simplemente seguir caminando por la misma avenida que me traía tantos recuerdos de los dos. Siendo la terca que soy decidí confrontarlo, ver qué mentira me decía para, según él, hacerme olvidar de lo que acababa de suceder y así poder enamorarme.
Me acerqué, le palmeé el hombro y le dije: “Hola”
Me acerqué, le palmeé el hombro y le dije: “Hola”
El chico estaba sorprendido, tenía la expresión que esperaba y la chica que lo acompañaba vio cómo de un color normal pasó a un pálido casi muerto
-Hola- me dijo - ¿Qué haces aquí? – se notaba el nerviosismo en la voz.
-Estee…yo vivo por aquí ¿recuerdas? La pregunta es ¿qué haces TÚ aquí? – vio que mi mirada se postró en una de las sucias ventanas del ya usado hotel.
-Mmm.. nada.. mmm..
-Estee…yo vivo por aquí ¿recuerdas? La pregunta es ¿qué haces TÚ aquí? – vio que mi mirada se postró en una de las sucias ventanas del ya usado hotel.
-Mmm.. nada.. mmm..
De pronto el cuasi gemido de la chica interrumpió lo que APUESTO iba a ser una mentira resultado de la sorpresa de verme. Miré a la chica y se presentó, nombre y todo. Obviamente no le presté atención. Él, al parecer, quiso explicarme quien era esta “adorable” criatura a quien sostenía de la mano hasta el momento que los miré con este ademán.
-Ella es mi…mmm amiga.
-Oye ¿Qué acaba de pasar? En realidad, no quiero saber. Chau. – y me retiré, de la manera más abrupta hasta ahora en mi vida. Tenía lágrimas que no quería mostrar, el orgullo hasta el suelo y el corazón roto.
-Oye ¿Qué acaba de pasar? En realidad, no quiero saber. Chau. – y me retiré, de la manera más abrupta hasta ahora en mi vida. Tenía lágrimas que no quería mostrar, el orgullo hasta el suelo y el corazón roto.
Seguí caminando por dos cuadras, pensando en lo estúpida que fui al pensar que este chico había cambiado para bien y que en realidad ese afán que vi hacia mí era indicio de algo que sólo existía en mi imaginación, cuando de pronto sentí su brazo sudoroso tocando el mío. Me miró y me dijo:
-No supe qué hacer cuando me dijiste que querías ir despacio, temía que nunca podría hablar contigo o incluso verte.
-Sabes muy bien que esa no es excusa, es más, me cansé de tus disculpas y que me plantes, que no cumplas lo que prometes. ¡Estoy harta! He esperado cerca de 4 años para que tú puedas hacer algo y mira con lo que me encuentro: TÚ tirando con una tipa que apenas conoces.
-Pero…
-No, no, no, no y no. Esta vez no te va a funcionar. O cambias y dejas de hacer tus payasadas y te enserias conmigo o simplemente te olvidas de mí y que existo. Te olvidas de estos cuatro años y de todo lo que hemos pasado juntos.- las lágrimas empezaron a fluir y no cesaron por un buen tiempo. Luego le dije lo que nunca le dije pero que siempre esperé por hacerlo - Te amo, pero te odio por hacerme esto.
-¿Cómo puedes hacer esto? Sabes muy bien que la razón por la que nunca te dije nada es porque nunca supe si ibas a decirme sí para estar contigo…
-¿Qué? O sea, ¿para ti 4 años siguiéndote, esperando que dijeras algo, aguantando tus abrazos de amigo, tus miradas pícaras NO SIGNIFICAN NADA PARA TI? BASTA ¿en serio?
No aguantaba, lo único que quería era que me tomara de los brazos que me abrazara y me besara, que seamos uno y que toda esta pesadilla terminara. Sólo quería estar con él, pero al ver que no hizo ninguna de las cosas que pensé me di media vuelta y regresé a mi realidad.
-Sabes muy bien que esa no es excusa, es más, me cansé de tus disculpas y que me plantes, que no cumplas lo que prometes. ¡Estoy harta! He esperado cerca de 4 años para que tú puedas hacer algo y mira con lo que me encuentro: TÚ tirando con una tipa que apenas conoces.
-Pero…
-No, no, no, no y no. Esta vez no te va a funcionar. O cambias y dejas de hacer tus payasadas y te enserias conmigo o simplemente te olvidas de mí y que existo. Te olvidas de estos cuatro años y de todo lo que hemos pasado juntos.- las lágrimas empezaron a fluir y no cesaron por un buen tiempo. Luego le dije lo que nunca le dije pero que siempre esperé por hacerlo - Te amo, pero te odio por hacerme esto.
-¿Cómo puedes hacer esto? Sabes muy bien que la razón por la que nunca te dije nada es porque nunca supe si ibas a decirme sí para estar contigo…
-¿Qué? O sea, ¿para ti 4 años siguiéndote, esperando que dijeras algo, aguantando tus abrazos de amigo, tus miradas pícaras NO SIGNIFICAN NADA PARA TI? BASTA ¿en serio?
No aguantaba, lo único que quería era que me tomara de los brazos que me abrazara y me besara, que seamos uno y que toda esta pesadilla terminara. Sólo quería estar con él, pero al ver que no hizo ninguna de las cosas que pensé me di media vuelta y regresé a mi realidad.
Llegué a mi cuarto, busqué todo lo que él me dio. Cartas, pulseras, collares, etc. Lo junté y lo quemé. Quise que su recuerdo se vaya con las cenizas, pero no pude. Lloré más de lo que pensé y supuse que era porque nunca lloré por todas las cosas que me hizo y que era hora de hacerlo como despedida.
3 años pasaron desde que lo vi en esa avenida donde se manifestó el peor de los sentimientos que haya en la vida: la decepción, la pérdida de un amor. Él fue mi primer amor no correspondido, no es el último, pero es el que me marcó. Su comportamiento nunca fue el que siempre quise pero por eso lo amaba. Ahora que ha pasado tanto tiempo no lo odio, solo lo recuerdo con alegría porque a pesar que me hizo sufrir, también me hizo muy feliz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario