miércoles, 28 de agosto de 2013

Sigue



Aunque suene trillado debo decir: se siente raro que te digan: "oye, terminemos".



Así de cagón como cuando llegas tarde a una clase donde estás por jalar y el profesor te hace una pregunta de la cual depende tu nota y no tienes ni una puta idea de cual es la respuesta. Así de cagón como cuando estás en peligro de extinción en tu trabajo y la sigues cagando. Así como te toca decirle a tu amiga que su tan preciado enamorado le es infiel...con un hombre.

Aunque sé que las comparaciones no son buenas, nunca nada será tan cagón como un "terminemos" cuando menos te lo esperas. Justo cuando piensas que encontraste a esa persona que te hizo comprender el significado de sonreír todos los días, de agradecerle por existir, de creer que es tu pata del alma y que la confianza es limpia. 


Y es que cae como baldazo de agua fría cuando un día son patas, al otro pareja y luego              . Exacto, un vacío.


Peor es cuando estudias con él. Ese martirio de verlo todos los días. Tener las mismas clases, los mismos profes, los mismos trabajos y hasta casi los mismos grupos. 


Estar en plena exposición y no poder seguir porque te cruzaste con su mirada. Dejar de entender una clase simplemente porque levantó su mano a preguntar si podía ir al baño, seguirlo con la mirada - como si desconociéramos ese lugar, como si nunca, como jugando, hubiéramos jugado a ser adultos en esos baños un día de verano. 


Llega la salida y tu tan acostumbrada rutina de ir a tomar algo con esa persona, se rompe. Ya no sabes qué hacer. tu grupo de amigos ya tiene establecido otra rutina de la cual te perdías por 'perderte' con él.


Te das cuenta de un tipo de vida que aún existía, que la recuerdas de cuando él no era parte de tu vida. De cuando casi todos los sábado era ir a un tono, pijamada, chupeta o reunión, cine o un café con la gente de la universidad. 


En fin. Abres los ojos a una vida que decías que no valía la pena puesto que él no era parte de ella. 


Ves que todo tiene más sentido cuando estás sola. Te conoces, te evalúas. Aprendes a vivir en soledad, no sin antes flagelarte y tener pensamientos suicidas. Dices, al muy estilo de Pedro Suárez-Vértiz: "Sé que todo ha acabado ya, ya no queda oportunidad, un gran libro se cerró."


Y es que ese es el problema. creemos que las relaciones de pareja lo son todo. Apartamos nuestras vidas por esa persona. 


Mucho de lo que deberían ser nuestras prioridades se vuelven secundarias para hacer tiempo para que él vaya a tu casa a "agarrar", porque es LITERALMENTE para eso. 


Y ni hablar de la vida familiar. Consideras que irte a vivir sin padres sería la solución. Así tú y esa persona podrían tener privacidad - osea, puedan tirar sin interrupciones -, que ya te sientes lo suficientemente independiente como para salir al mundo aún así tengas un trabajo donde no se te paga bien, aún así cuando ellos te pagan la universidad y cuando ni te ordenas para hacer tus trabajos académicos, hogareños y laborales. 


Creo que es casi seguro decir que esa 'huevada' que llamas amor te ciega. 


Sólo con la intención de instruir quiero decir que nunca nadie es más importante que uno mismo. OJO, sin caer en el egocentrismo, solo debes darte cuenta que si te quieres, quieres a los demás. 


Si caemos en dependencias luego tendremos depresiones de meses y meses. Que no podremos existir un sólo día sin preguntarnos si está bien, si te piensa, si cuando está con ella se acuerda de ti, si cuando pasa por ahí se acuerda de cuando estábamos reíamos, etc, etc, etc. Le crees a cada estado semi-infantil que sale en facebook, tus amigos se vuelven filósofos y dueños de la verdad. ENTRE OTRAS COSAS MÁS.


Cada uno de esos pensamientos parecen los clavos y ese amor que hubo un día serían tu cruz. Llega un momento en el cual tu te das cuenta que has perdido mucho tiempo pensando en el hubiera. Es en ese momento que te das cuenta que: EL HUBIERA NO EXISTE. Es en ese momento que decides pararte, respirar y SEGUIR.


Ya tú evalúas si deseas que vuelva o no (si te lo pide o si tú lo deseas de esa manera) pero SIGUES. Y ya no te psicosees. Otro porvenir vendrá.