Y es en estos tiempos de melancolía, soledad y oscuridad
cuando me encuentro extrañándote, dándome cuenta que extraño nuestras
tertulias.
Extrañando como un cruce de miradas puede hacer sonrojar a
la personas más fría.
como un solo detalle puede generar una calidez inesperada y
como no hacer nada puede desmoronar a alguien.
En esos momentos te das cuenta que "puedes contar con
alguien" y luego te encuentras sola. Te sientes en una encrucijada pues,
por tus principios, no inicias la conversación y luego no logras contacto
alguno por una posible carencia de interés.
Te encuentras en ese momento en el que te prometiste no
vincularte. Extrañando todo lo que hace que te ilusiones, te encuentras
soñando.
Y, a la vez, te sientes devastada porque no es lo que crees,
porque te permitiste volar y soñar cuando tienes una pelea interna de no
haberlo hecho.
Te ves extrañando y deseando un abrazo, un beso o, quizá, un
gesto. Pero ese es el problema: desear.
La vida te enseña a nunca esperar y tú ahí estás FUCKING
ESPERANDO.
Sola te hablas, sola te convences y sola te convences de no
hacerlo y, TERCA TU, lo haces. O no sabes lo que quieres o te encuentras como
yo, creyendo saber y sorprendiéndote.

No hay comentarios:
Publicar un comentario